Sin gestor, sin complementos, y con las llaves en tu mano.
Una web escrita a mano no es una web más barata: es una web con menos piezas. Menos piezas significa menos que se rompe, menos que hay que vigilar y menos que alguien puede aprovechar. Esta página explica por qué cuesta lo que cuesta.
Cómo está hecha
Cuatro decisiones, y las cuatro se notan.
No son adornos técnicos. Cada una te ahorra un problema concreto en los años que la web esté en pie.
Escrita a mano
Sin gestor de contenidos y sin código de terceros. No hay complementos que actualizar cada semana, ni un panel de administración que alguien pueda intentar abrir, ni dependencias de empresas que mañana cierren. Lo que hay, lo he escrito yo y lo puedes leer.
Lo que va publicado con ella
Cabeceras de seguridad configuradas en el servidor y registro CAA publicado en tu dominio, para que solo las autoridades que tú decidas puedan emitir certificados X.509 a tu nombre. Se hace al entregar, no «más adelante».
Doce meses de vigilancia
Durante el primer año vigilo los vencimientos de tu dominio y de tu alojamiento, y te aviso antes de que caduquen. Un dominio que caduca sin que nadie mire es la forma más tonta de perder una web y un correo a la vez.
Nada queda a mi nombre
El dominio, el alojamiento y las cuentas son tuyos desde el primer día. Yo trabajo con acceso, no con propiedad. Es la misma regla que aplico en auditoría, llevada a la construcción.
El día de la entrega
Si mañana desaparezco, tú tienes todo.
Con la web te entrego dos cosas que casi nadie entrega:
Un gestor de contraseñas KeePass preparado, con las claves de tu sitio dentro. Se te entrega a ti, y a partir de ahí es tuyo.
Una hoja de traspaso con quién figura como titular del dominio, dónde está alojado, qué cuentas existen y cómo se recupera cada cosa.
Esto no es generosidad: es la prueba de que no te estoy atando. Una web que solo puede mantener quien la hizo no es un servicio, es una correa. Si un día quieres llevártela a otro sitio, tienes el documento que lo permite sin llamarme.
Compruébalo aquí mismo
Esta web está hecha así.
No hace falta que me creas. La página que estás leyendo es el ejemplo: sin gestor de contenidos, sin complementos, sin librerías ajenas, sin cookies y sin una sola petición a otro servidor. Abre las herramientas de desarrollador de tu navegador y míralo tú.
Vendo revisiones de superficie de exposición. Sería difícil sostener ese argumento delante de ti si mi propia web fuera un ejemplo de lo contrario. Por qué esta web es así →
Presupuesto
Cuéntame qué necesitas enseñar.
Cada web se presupuesta por lo que tiene que hacer: cuántas páginas, qué tiene que poder actualizar tú y qué hay que migrar de lo que ya tienes. Con esos tres datos te mando una propuesta por escrito, con alcance y precio cerrado.
La configuración del correo se contrata aparte, y lo digo antes de que preguntes: montar la web no deja tu correo configurado. Está en la página de precios →